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Mostrando las entradas etiquetadas como De Tolkien y su mundo

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En tiempos remotos...

     <<»En tiempos remotos fueron fabricados en Eregion muchos anillos de elfos,  anillos mágicos como vosotros los llamáis; eran, por supuesto, de varias  clases, algunos más poderosos y otros menos. Los menos poderosos fueron solo  ensayos, anteriores al perfeccionamiento de este arte: bagatelas para los  herreros de los elfos, aunque a mi entender peligrosos para los mortales. Pero  los realmente peligrosos eran los Grandes Anillos, los Anillos de Poder.      » Un mortal que conserve uno de los Grandes Anillos no muere, pero no  crece ni adquiere más vida. Simplemente continúa hasta que al fin cada  minuto es un agobio. Y si lo emplea a menudo para volverse invisible, se  desvanecerá, se transformará al fin en un ser perpetuamente invisible que se  paseará en el crepúsculo bajo la mirada del Poder Oscuro, que rige los Anillos.       Sí, tarde o temprano (tarde, si es fuerte y honesto, pero ni la fortaleza ni los  buenos propósitos duran siempre), tarde o temprano el

Gandalf...

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<< Gandalf recordaba otra primavera , unos ochenta años atrás, cuando Bilbo había partido de Bolsón Cerrado sin llevarse ni siquiera un pañuelo (…) >> . J. R. R. Tolkien, El Señor de los Anillos. La Comunidad del Anillo

The song of Eärendil...

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Era dueño de un tesoro secreto...

<< Era dueño de untesoro secreto que había llegado a él en pasadas edades, cuando todavía vivía a la luz: un Anillo de oro que hacía invisible a quien lo usaba. Era lo único que amaba, su << tesoro >> , y hablaba con él aunque no lo llevaba consigo >> . J. R. R. Tolkien, El Señor de los Anillos. La Comunidad del Anillo

Roads go ever on...

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The dragon is withered...

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The song of Beren and Lúthien

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The fall of Gil-galad...

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The lament for the Rohirrim

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The song of Durin... ♡

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Si belle...

Far over the misty mountains cold... ♡

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J. R. R. Tolkien...

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Las runas de El Hobbit      << (...) las cortinas de la ventana dejaban filtrar una luz cálida y deliciosa, como de corazones contentos >>. J. R. R. Tolkien, La Cabaña de los Juegos Perdidos